Eso se dice habitualmente, que la distancia es el olvido.

Pues yo creo que es al revés: es el olvido lo que produce la distancia.

El olvido de la responsabilidad propia, el olvido del compromiso, el olvido del sacrificio y tantos demás olvidos que nos hacen alejarnos de los buenos, hasta de nosotros mismos, y así hasta la humanidad se ha alejado de ella misma pues ha olvidado todos esos compromisos que la convertían en tal humanidad.

Los olvidos particulares y los olvidos generales nos han convertido en lo que somos: simples consumidores de soma, simples instrumentos, simples,... eso, simplemente nos han convertido en simples.